sábado, 11 de octubre de 2008

De Los Sueños y La Locura (1)

De los sueños y la locura I.

Hallándose Don Quijote quebrado
-- tras la innoble pendenzuela encendida
por unos arrieros --, buscó guarida
en un castillo apenas encumbrado.

A poco de haber sido acomodado
en un lujoso lecho, toda herida
sanó al disfrutar de la bienvenida
dispensada por doncella de agrado.

La conversación era muy melosa;
se truncó con grande violencia empero:
¡ Quijote sufrió una puñada briosa ! ...

... Obra sin duda de algún hechicero,
que azuzó gigantes a la penosa
fisonomía del buen caballero.

Para borrar su aspecto lastimero,
pide al alcaide de la fortaleza
que una salubre poción se le cueza;
tras lo cual, entra en sopor placentero ...

... Con tan sólo un candil por compañero,
Don Quijote recorre -- con viveza --
las pétreas salas ... con extrañeza,
entreoye un longincuo reverbero ...

Enfilando hacia el foco del rumor,
se topa con un pórtico pomposo ...
¡ flanqueado por fieras del captor ! ...

¡ Bestias del encantado --... latebroso --
cuadrillero !, que a la hija del señor
del castillo retiene --... silencioso -- ...

... Dos esfinges custodian -- altas, bizarras ...--
sendas bolas mágicas entre sus garras ...